Son las 9:00 p.m. y me encuentro a
la entrada de un sitio bastante familiar, digo familiar porque desde
hace algunos años he sido uno de los miles de clientes que lo visita con gran
periodicidad. Veo desde afuera que aún está un poco vacío, debe ser por lo
temprana que esta la noche. Decido
dirigir mis pasos al interior del bar y lo primero que me impresiona es un mural de aproximadamente
10 metros que abarca casi todo el predio del bar, en este alcanzo a ver los
retratos y los nombres de unos artistas legendarios de salsa, entre tantos
recuerdo a Bobby Valentín, Larry Harlow, Cheo Feliciano, Ismael Miranda. Sino
estoy mal de memoria, recuerdo que al lado superior izquierdo había un letrero
en letra blanca que decía Fania All Star.
Mire hacia el fondo y alcance a enfocar el resto de lo que conformaba el
bar, tal vez lo más importante para aquella persona melómana que dirige el
repertorio musical; una gran colección de LP y en la parte de abajo una gran
cantidad de videos musicales, que según mi calculo son más 200.
A parte de la gran decoración que conforma el bar que
evoca los años 70´s hay una buena cantidad de mesas acomodadas simétricamente,
y a al fondo se encuentra la barra en donde se encontraba un hombre, de aspecto
ejecutivo, tarareando una canción, acompañado de una cerveza y un cigarrillo.
Al otro extremo de la barra estaba una joven de aproximadamente 25 años, rubia,
de piel blanca y de cuerpo discreto.
Fabio, es el nombre del anfitrión del bar, de un carisma increíble; acababa
de llegar de hacer una diligencia. Saluda emotivamente a estos dos personajes y
los presenta “mucho gusto, yo soy juan
diego, ella respondió admirada, Claudia”.
Después de cruzar un par de palabras en la noche, y discutir su afinidad
con el género musical de preferencia, este
par de personajes deciden sentarse en una mesa, sin saber que el destino les
tendría preparado.
Decidí sentarme y la barra y ordené un trago de ron doble, y pedí una de los tantas canciones de salsa que
me gustan “LA CARTERA”.
A pesar de que el ambiente era bastante prometedor, y que aquel trago que había
tomado me tenía animado, pensé que era hora de regresar a descansar, una larga
jornada el próximo día, era lo que me esperaba.
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