OBJETO-PALABRA
Una infancia llena de
momentos felices, con una familia sin igual, la mejor de todas, unida,
comprensiva y donde el equilibrio entre mi hermana y yo en el trato que
recibimos de nuestros padres, a pesar de ella necesitar más atención por ser
una persona ESPECIAL… sí ESPECIAL, un retardo mental moderado la convirtió
desde su nacimiento en lo que hoy consideramos nosotros como ESPECIAL y saben ¿por
qué? Por ser la MÁS en todo, la más tierna, la más consentidora y a veces la
más desesperante jajaja siii, suele hablar más de la cuenta, tanto que parece
una lorita que me despierta el más inmenso amor.
Lo que fui para ella en
nuestra niñez fue la compañía que toda persona especial necesitaba, son niños
para siempre, su mente no crece a pesar de sus 25 años sigue siendo la misma
niña de 8 que hace pataletas y llora cuando no le compran lo un helado…
Al principio en la calle, la
gente se quedaba mirándola como si fuera de otro planeta y lo que yo necesitaba
era que la gente entendiera que por ser especial, ella no estaba loca y que
mucho menos le iba a hacer daño a nadie; yo la invitaba a jugar con mis amiguitos y la llegaron a querer tanto que
si cualquier persona la escuchaba hablar sin entenderle nada, ellos respondían:
“señor, ¿usted es que no ha visto a alguien hablar en inglés?
Con el tiempo fui creciendo
en cuerpo y mente, mientras que ella sólo en cuerpo, lo malo es que la gente no
se da cuenta que el comportamiento está ligado a la mente y por eso ella se
comporta como niña…
Gancho!!!!
Eso me volví para mi hermanita, un gancho que la unía al mundo que yo veía, el
cual obviamente era muy distinto al que yo veía…Gancho y compañía son
sinónimos, pues una persona como yo, siendo un gancho para mi hermana ante el
mundo, soy quien decido junto con mis padres qué es lo que debe estar unido a
ella, unir más que personas, situaciones que la llenen de tranquilidad y sobre
todo felicidad, la felicidad que ella con su ternura nos da a diario.
Juliana Correa
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