domingo, 21 de agosto de 2011

Calle oscura

Natalia, contaminaba el ambiente en todo lugar con su presencia y su humo constante. Llegaba después de días, horas, a su morada, el parque, allí donde todos son iguales a ella. Conversaba largas horas con sus amigos y amigas.
Ella repetía cada vez que se trababa “los violadores, los violadores”, y miraba su mano izquierda, recuerdo de ella, de aquel día y lugar donde sucedió el incidente que hizo perder su mano, debido a la defensa de una niña que iba a ser violada en las calles oscuras de Medellín. El hombre saco aquella noche una navaja y la clavó tantas veces en la mano que la perdió,
Natalia solía fumar con ese brazo, pero cada vez que lo hace recuerda este acontecimiento tormentosamente. Esto sucedió hace dos años y aún continua por las calles clandestinas de esta cuidad en busca de venganza y  justicia.
Vianney Andrea Rosero Orrego

2 comentarios:

  1. Interesante texto, dale más pausas a la narración y busca describir mejor, reescribelo y detalla mas.

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