viernes, 26 de agosto de 2011

Entrar a este bar es algo similar a entrar a un callejón, no te logras imaginar esa profundidad y ese misterio desde que entras hasta que tomas tu asiento.



Paredes blancas, grafitis, un joven que pone música e intenta se Dj, reggae, salsa, reggaetón, hip hop, rap y no se que más; otro joven que intenta ser “bartender” y sirve tragos en la barra para que esas meseras de shorts y “strapless” lleven a las mesas.

Un bar donde todos los viernes un grupo que reconoce orgulloso ser chocoano con un letrero en sus camisetas “chocoano 100%” se reúne; el baile no se hace esperar mujeres negras, grandes, con severo trasero toman sus parejos y no paran sino a tomar un trago. Ellos negros también derrochan chabacanería, un poco intentan tener clase, pero esa clase que para ellos es elegante y para la ciudad como Medellín es bullicio.

Gritos, carcajadas, más alcohol; es lo que se ve desde temprano, eran solo las 9 de la noche y ya la fiesta parecía estar en su fervor en un sitio que yo tan solo acostumbro ir a sentarme a tomar un par de “shots” a pesar de que en la sangre ese poder afro me logra mover un poco. Estar aquí es muy similar a estar en una discoteca de las más grandes de Quibdó.
Es un bar que sólo está abierto hasta las 12, luego se cierra y adentro sigue la rumba.

Mientras describo todo lo de mi alrededor logro ver tres personajes bajándose de una camioneta blanca, ellos entraron y todos les gritaban para saludar: “yoho”, “lowsly”, “tato”, los muchachos muy educados saludaban y se reían logrando en tanto apretón sentarse en una mesa que los esperaba.

La historia especial que les voy a contar es del más joven de ellos, el hijo de doña Berta, “lowsly”, el muchacho más loco del grupo, el que supo poner sabor, chisme y corrinche a la fiesta.

Figura pública, titulado de una muy buena universidad, con novia, y un buen futuro como cantante; pero que lastimosamente en ese sitio dejó ver que todo lo que un día se escuchó por radio, televisión y en el pueblo era cierto.

“El problema no es que tome, ni que fume, el problema es que le pasan cosas extrañas”, “el problema es el ejemplo a todos los que lo admiran” eran comentarios que yo ya había escuchado de él, pero luego de lo que les voy a contar estarán un poco de acuerdo conmigo cuando aseguro que el problema no es él sino esa actitud que hasta el desconoce su proveniencia.

Todos fuimos testigos del dolor de la fama.

El joven aventurero no reconocía a su hermano y tampoco a su cuñado con los que llegó; “el hijo de la profesora Berta” al que todos conocen, públicamente transformó su cuerpo como si el fuera un espectáculo.

En sus ojos se veía algo como posesión, ese grupo de afros que logran creer en brujería y defienden a su adorado lowsly aseguran que es un alma la que se apodera de él, su hermano le pide que se retiren pero el se niega diciendo que sólo acaban de llegar.
Más amigos que llegan lo saludan, el intenta ser amable pero su fuerza cada vez es mas devastadora, intentó coger una copa y como si fuera sansón la destruyó.

El temor se siente en  todos los rincones, el dueño del establecimiento asegura que todo está bien pero todos podemos percatarnos que ese ser que admiramos está volviéndose loco.

Lowsly se acercó a una de las chicas que atienden las mesas ella nerviosa intentó retirarse pero el la abrazó; que raro, la fuerza se fue perdiendo; como un niño débil bajo el aroma de esta mujer vuelve a sentirse como ese joven que sube a tarimas con humildad, todo pasa frente a mis ojos lo que un día fue noticia lo estaba viviendo, era real, se transformó.

El ante sus amigos pidió excusas y dijo que jamás ha podido mitigar eso que lo asalta, todos perdieron poco a poco el temor y el aseguró que sólo pasaría esa vez, frente a unas 200 personas perdió nuevamente su secreto, el aseguraba que no eran drogas ni había fumado nada más que un par de cigarros de los legales.

-“desde niño me pasa, mi familia lo ha notado y yo solo lo he empezado a controlar hace poco que asisto a terapias parapsicológicas” como vieron el único remedio es el aroma a mujer.

 El administrador se acercó a la mesa de Lowsly le llevó un poco de agua y de forma más tranquila continuó saludando a los nuevos asistentes que se abrían paso en el tumulto.

La noche fue volviendo a su estruendo, a su rumba y su arrechera. Los negros todos juntos celebraban con su grupo ese premio que desde los ángeles habían traído a Colombia y por primera vez por afro-descendientes. Todo se dejó a un lado y ese fantasmal episodio no fue impedimento para seguir con la gran fiesta.

Lo que pasó esta noche con ese grupo de asistentes se volvió noticia y confirmación a los rumores que en el pueblo y en el país ya sonaban.
Sin embargo nadie sabe explicar aún que pasa cuando el cuerpo de lowsly está bajo tanta presión.

Fue sorpresiva la noche conmigo y con esta historia, con los medios que no lograron ni un solo video y con los testigos que por lealtad a su coterráneo no negaban que ocurrió algo pero ninguno hablaba mal del amado cantante.

La historia se repite cada que el cantante entra a un lugar y siente como la fama lo absorbe; sin embargo no hay imágenes, no hay testigos que lo aseguren frente a una cámara sino el simple corrillo y la lucha de este joven para superar su temor y sus episodios.


Por: Diana Carolina Munera

No hay comentarios:

Publicar un comentario