domingo, 23 de octubre de 2011

¡Fiesta del Libro!

¿Por dónde empezar? Había tantas personas paseándose por los laberínticos espacios ocupados por los stands, tantos colores que me hacían sentir involucrada allí, tantos libros que me hacían antojar sin duda de acercarme y al menos ojearlos rápidamente; los había de todo tipo, era fascinante detenerte y “saborear” al menos algunos de tantos, mirar, tocar e interpretar todo lo que en tal fiesta estaba presente.
El paso efímero de los visitantes, los rostros pintados de los niños, los vestuarios de los actores, las voces de las personas, el ruido de los pájaros, el olor a seguridad, el silencio profundo de la naturaleza como un fondo acompañante fiel; fueron factores importantes en el momento de comprender diversidad de situaciones propias de aquel lugar, permitieron viajar un poco más allá y encontrar sentidos que a simple vista no era posible capturar.
Simplemente fue una visita necesaria, las posibilidades de aprender fueron infinitas, la exquisitez de las historias acompañadas por el café, la realidad opacada por la ficción, la introducción en mundos inexistentes, hicieron del lugar, de la fiesta, del evento algo realmente maravilloso.

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