lunes, 17 de octubre de 2011

Feria del libro


Asistí a la feria del libro días después de la salida pedagógica que dio el profesos Josué, ya que en ese día me era difícil estar allí. La feria del libro me pareció un evento muy interesante y enriquecedor ya que fomenta la cultura e incentiva  a conocer sobre diferentes géneros literarios y escritores, por otro lado pude ver que se encontraban precios favorables para la adquisición de libros, me parece importante pagar un precio justo a la labor que ejerce los escritores pero más a un que los precios se ajusten un poco a los compradores colombianos, de esta forma no solo se reduce la piratería sino que también se incentiva y se le da más fuerza a la cultura ciudadana de nuestro país.
Entre los stand visitados el que más me gusto fue uno que encontré de libros usados  donde había una gran variedad de libros viejos pero interesantes como “El hombre en busca de sentido, del austríaco y sobreviviente del Holocausto Viktor E. Frankl”, con temáticas existencialismo entre otros, en particular me gusto uno que encontré era un libro de Milán Kundera que ciertamente robo toda mi atención, el nombre de tan agradable libro es “La insoportable levedad del ser”, dedique un poco de tiempo para leer unas cuantas páginas de esta novela lo cual puedo mencionar fue algo frustrante al sentir cada vez un mayor interés por seguir avanzando en la historia, conocer su desarrollo y entender el sentido que el autor quería transmitir con esa historia, lo que para mí resultaba un poco complejo ya que me vi impedida por el tiempo para leerla y el dinero para obtener tan valiosa obra literaria en aquel momento, (dejo en claro que días después adquirí el libro y felizmente pude terminarlo), fue una experiencia increíble ya que ciertamente no soy una persona que acostumbre a leer con frecuencia obras literarias a menos de que sea una exigencia académica, pero en esta oportunidad que se me dio a partir de la feria del libro, adquirí la obra por mi propio gusto y me hice participe de un universo totalmente ajeno al mío lo cual resulto ser  una experiencia muy enriquecedora.
A medida que avance en mi recorrido note que un gran porcentaje de las personas que visitaban la feria eran estudiantes de colegios seguramente también asistían como  una visita pedagógica  de las instituciones, vale la pena mencionar que aunque seguramente los vendedores no se vieron muy favorecidos en ventas, ya que este no es un público de mucha adquisición de textos, por lo menos no por gusto propio, no en su mayoría,  es interesante ver cómo se van enganchando a las stand al ver las portadas o formas de los libros coloridos y llamativos ya que muchos se detenían para observarlos con detenimiento.
Libros para todos, historia, sicología, infantiles, esotéricos “de todo y para todos”, no solo en las estanterías se veía reflejada esta feria del libro cuyo nombre de eslogan vale mencionar logro reunir en tan cortas palabras una gran inmensidad “Medellín una ciudad para leer y escribir” también se veía representada en las artes escénicas, en los muros con lecturas y los conversatorios con escritores invitados de otros países y del nuestro, en definitiva esta es una feria que nos permite reconocer y apreciar el fomento artístico no solo de grandes escritores extranjeros sino también de nuestro propio país y hurgar en nosotros mismos nuestro lado más intelectual.
Por: Andrea Naranjo Bedoya  


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